Domingo 24 tiempo ordinario C

 

24º ordinario c

Tres parábolas nos trae el Evangelio de hoy: la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo perdido. Podríamos decir que hoy Jesús nos está presentando al Dios de los perdidos o, mejor aún, a un Dios que no da a nadie por perdido. Un Dios que pone en valor a aquellos que la sociedad ha desecha- do. Un Dios que corre al encuentro de los excluidos, sin pedir explicaciones de su vida, restaurándoles con su abrazo como hijos suyos de pleno derecho. Un Dios que nos da la seguridad de saber que, aunque nos sintamos totalmente perdidos, Él nos está buscando.

Un Dios que nos mueve a salir de la comodidad de nuestras comunidades, de los nuestros, y llegar hasta las periferias de la sociedad junto con los marginados de hoy.