2º Domingo cuaresma A

 

2º 2º CUARESMA A

Deseamos convertirnos, pero tenemos miedo. El camino no es de rosas. No lo fue para Jesús, ni para sus discípulos. El miedo nos acobarda. Lo peor de todo no es que tengamos miedo, sino que el miedo sea algo difuso, sin un perfil concreto. En efecto, no sabemos a qué tenemos miedo. Nos refugiamos en él, a modo de mecanismo de defensa. La solución no está en hacernos los fuertes. Cuando el punto de referencia es el Crucificado, cuando el Mesías nos dice (leer Mt 16,21-28) que «hay que perder la vida para ganarla», más vale ser realistas y quedar desconcertados como Pedro y los discípulos.