2 Domingo ordinario C

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2º ordinario c

Estamos ya en el tiempo ordinario y la Iglesia nos regala este texto que nos dice mucho. Y yo me pregunto: ¿qué es lo que me vas a decir a mí hoy en estas bodas con esta actitud de Jesús, con esta actitud de María y con esta actitud de los novios? ¿Qué es lo que me quieres decir hoy, Jesús, en este encuentro? Pienso y reflexiono mucho sobre el texto que he oído y veo tres figuras claves: Tú, Jesús, —cómo actúas—; tu Madre, —cómo actúa—; y estos novios, —qué es lo que les pasa—. Y entro contigo en pleno diálogo, Jesús. Tú asistes a una boda, eres una persona normal, compartes la vida que tienes, compartes la fiesta, compartes las necesidades, compartes todo… ¡Qué gran lección medas hoy, Jesús!. Te encuentras en la boda y [a] estos pobres novios, sin experiencia de una festividad tan grande y de una fiesta tan grande, les falta el vino. Y aparece tu Madre; tu Madre que está atenta a todo, que no se le pasa nada, que se da cuenta de todo. ¿Y qué hace? No puede aguantar ver a estosnovios así y acude a ti: “Hijo, no tienen vino”. No tienen vino. Haced lo que Él os diga. Y Tú, ¿por qué le tratas así?, ¿por qué le dices: “Mujer, no ha llegado mi hora”? ¿Por qué me dices esto? Porque querías demostrar un gran milagro ya, querías darle ese regalo a estos pobres novios, a toda la gente, y querías que fuera tu Madre la intercesora. Y como extrañado, para que te lo volviera a pedir otra vez: “Déjame, que aún no ha llegado la hora”. Pero intercede continuamente tu Madre y ocurre el gran milagro. El la dice a los criados:“Haced lo que Él os diga”.