Domingo de Pentecostes C

PENTECOSTES C

que enfrentarnos diariamente a diversos problemas y conflictos como el no contar con fuerza interior y energía espiritual para acometerlos. Apenas nos atrevemos a confesar la pobreza y el vacío que vislumbramos, cuando somos capaces de asomarnos con sinceridad a nuestro mundo interior. Infra alimentados espiritualmente y con una “vida interior raquítica, terminamos por ser juguete de las más variadas manipulaciones. Volcados hacia fuera, incapaces de escuchar las aspiraciones más nobles y los deseos mas humanos que surgen de nuestro interior, vivimos como “robots” programados y dirigidos desde el exterior. El hombre actual tiene una necesidad casi obsesiva de estar informado, y las noticias le llegan dondequiera que se encuentre mediante la prensa, la radio o la televisión. Todo esto añade una dimensión nueva a su existencia. Vivimos recibiendo una información constante de todo, pero sin capacidad de asimilarla y sin fuerza interior para reaccionar con verdadera libertad y crecer como seres humanos dueños de sí mismos. Desde fuera nos dicen lo que debemos pensar, los ídolos que debemos admirar, los productos que necesitamos comprar, la concepción de la vida que tenemos que aceptar. Y hay personas que se identifican tan bien con las consignas recibidas que acaban por vivir con alma de dóciles esclavos, satisfechos y contentos. En la actual sociedad no se puede ser verdaderamente libre sin luchar por una libertad interior y sin cultivar y enriquecer la vida del espíritu en el silencio, el encuentro con uno mismo, la reflexión y la apertura a Dios.