Domingo 7 tiempo ordinario A

7º ordinario a

No podemos menos de agradecer a Jesús la gran lección de hoy. Hoy nos descubre cómo tenemos que tratarnos día a día y precisamente nos lo dice con el más próximo, con el prójimo. Va diciendo: “la Ley de Moisés dice… pero Yo os digo”, “la Ley de Moisés prohíbe el homicidio —no matarás—, pero Yo os digo mucho más: trataos bien. Todo el que aborrece a su hermano no tiene vida, es un homicida. Mucho más: si cuando vas a presentar tu ofrenda al altar te acuerdas allí de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda, vete y reconcíliate con tu hermano y vuelve a presentar la ofrenda”. Quiere que llevemos una vida limpia de amor, no le gustan los sacrificios sin misericordia, no quiere el culto del hombre sin amor, quiere que tengamos paz, que no seamos personas conflictivas, sino que demos paz y que nos reconciliemos ante cualquier debilidad que podamos tener día a día; que tenemos que tratar de tener misericordia con las asperezas, con lo que no nos gusta de los demás. Aceptar a los demás: éste es el camino de la relación que nos pide Jesús. Un amor sincero, un amor arraigado en el corazón suyo de misericordia. Nos habla de lo que Dios unió que no lo separe el hombre, nos va hablando de cómo liberar el corazón de toda la esclavitud, que aspiremos a otra forma de vivir, a otra forma de tratarnos, a otra forma de llevar la vida, porque Él nos quiere felices dando testimonio, siendo sal, siendo luz, pero también haciendo lo que pensamos, no lo que decimos y no lo hacemos. Nos enseña a pedir perdón, nos enseña a amarnos, nos enseña a vernos de otra manera, nos enseña no a abolir las leyes sino a darle el amor. Las tradiciones que tenemos, las normas, darles todo el amor, darles toda la fuerza que les falta. “Se dijo que… pero Yo os digo que obréis así…”, así nos dice Jesús hoy. Hoy nos habla y nos lleva a un mundo de amor y nos ofrece un camino a seguir, nos da una dirección, nos da una lección.