Domingo 4 adviento ciclo c

 

ADVIENTO 4ºC

Muy cercanos ya a celebrar el Nacimiento de Jesús en nosotros, san Lucas nos presenta esta escena entre María e Isabel, ambas embarazadas, ambas llenas de vida. El encuentro llama la atención por la alegría y por la fe. – Alegría: manifestada en que la criatura, en Isabel, salta de alegría, se llena del Espíritu Santo, habla a voz en grito… Isabel se siente inunda por la presencia de María y por la criatura de la que ella es portadora. A su vez, María saluda a Isabel, se ha ido a la montaña para ayudar a su prima. Y esta es la primera clave para celebrar la Navidad: la alegría. Es una alegría que nace del interior del ser humano y que inmediatamente se manifiesta al exterior en forma de servicio. Se trata de una alegría que nace del fondo del corazón pues ambas se sienten habitadas por Dios. En nuestras comunidades falta fe provocada por la acogida y vivencia gozosa de la fe. Nuestras celebraciones y compromisos muchas veces estás teñidos de obligatoriedad o rutina que matan la alegría. Fe. Dichosa tu que has creído. Feliz, tu María porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá. La alegría y la felicidad es fruto de la fe, de la aceptación de María del plan y propuesta que ha experimentado en Nazaret.